11.
Hay personas indescifrables de entre los que se mueven en la masa. Cuando los miras bien e intentas descubrir cómo son, leyendo en la información que aportan su forma, atuendos, actitud y costumbre; te descubres, tras un rato de intentar llegar a conclusiones, que es imposible. Te intriga. Te preguntas. Y, sin que lo sepas, te aterroriza el no poder encajarla en la lista de amigos o en la de los que no lo son. Al final desistes sin hacer siquiera el intento de acercarte a preguntar, a saber de verdad, a descubrir que, igual que tú, sueña con abrazos de magnitud sideral.